19 mar. 2011

¡Atención¡ mandatarios occidentales, demuestren esta vez su humanidad

No vuelvan a sumar un nuevo desastre en Libia. Pues sus guerras vienen siendo cada vez más inhumanas.

Pasó en Vietnam, en Yugoslavia, más recientemente en Irak, varias veces en Afganistán y ahora puede volver a pasar en Libia. Miles de civiles, principalmente niños, mujeres y ancianos, serán las verdaderas víctimas de la incursión que en estos mismos momentos se está efectuando y que puede acabar en guerra.


En las antiguas guerras morían principalmente los guerreros y pocos civiles. Más atrás las diferencias se resolvían en una pelea entre los jefes de los clanes, lo que reducía al mínimo el costo en vidas humanas. En el proceso que han tenido los ejércitos, cada vez más armados, progresivamente van descendiendo los porcentajes de víctimas militares y aumentando las de civiles. Cada vez es mayor el número de ciudadanos inocentes los afectados, el 95% en contraposición de las victimas militares con apenas 5% en las guerras actuales. Esta tendencia parece que seguirá aumentando hasta quizás un 1% de militares contra 99% de civiles. Son guerras cada vez más destructivas y siempre inhumanas.

¿Nos encontraremos en la intervención en Libia con la repetición de anteriores sucesos? Si occidente se dice “civilizado” debería de evitar al máximo la víctimas civiles y tener programado todo un plan de reponer los daños que se produzcan a los ciudadanos que van a sufrir los “efectos colaterales” de la intervención.

No hay mayor valor que la vida humana y quien pone por encima otros valores sirve y alimenta a este sistema violento.

Viene al caso comentar la diferencia de la dramática situación que tiene Libia en contraposición de lo sucedido en Túnez y Egipto. En aquellos países, con muchas dificultades, pero se produjeron revoluciones no-violentas que van procesando, también porque el ejercito se mantuvo unido y apoyó las demanda de sus pueblos contra sus dictadores. Lo que está ocurriendo en Libia es en parte porque el ejército se fracturó, llegándose a la confrontación violenta.

Viene al caso recordar a Silo, pensador y creador de Humanismo Universalista. En unos de sus escritos “Cartas a mis amigos” cuando recuerda la función de los ejércitos diciendo: ”De manera que si la función del ejército es la de servir al Estado en lo que hace a seguridad y soberanía, y la concepción sobre estos dos temas varía de gobierno en gobierno, la fuerza armada tendrá que atenerse a ello. ¿Admite esto algún límite o excepción? Claramente se observan dos excepciones: 1-Aquella en la que el poder político se ha constituido ilegítimamente y se han agotado los recursos civiles para cambiar esa situación de anormalidad y 2.- Aquella en la que el poder político se ha constituido legalmente pero en su ejercicio se convierte en ilegal, habiéndose agotado los recursos civiles para cambiar la situación anómala. En ambos casos, las fuerzas armadas tienen el deber de restablecer la legalidad interrumpida, lo que equivale a continuar los actos que por vía civil no han podido concluirse. En estas situaciones,  el ejército se debe a la legalidad y no al poder vigente. No se trata entonces, de propiciar un estado deliberativo del ejército”.[i]

Los procesos que se están poniendo en marcha en el mundo árabe van a tener este factor de la posición del ejército como determinante. Esperemos que los ejércitos estén a la altura de sus pueblos… Si no, en algún momento serán igualmente barridos por la historia.

Mandatarios occidentales, esperamos que en Libia verdaderamente trabajen por la libertad y la democracia del pueblo libio y se abstengan de invadir por otros motivos, como podría ser para obtener su petróleo. Y no se olviden de ocuparse, como primera medida, de reparar todos los daños colaterales, que me temo serán muchos…

Rafael de la Rubia
Miembro del equipo de coordinación mundial de
“Mundo sin guerras y sin violencia”


[i] Silo. “Cartas a mis amigos” SOBRE LA REDEFINICION DEL ROL DE LAS FUERZAS ARMADAS. Octava Carta a mis amigos[i] - Buenos Aires - 1994