30 sept. 2010

Apoyamos al Presidente Rafael Correa y denunciamos el intento de golpe militar en Ecuador


Fecha: 30 Septiembre 2010

Apoyamos al Presidente Rafael Correa y denunciamos el intento de golpe militar

Mundo sin Guerras y sin Violencia expresa su fuerte denuncia del intento de golpe militar en Ecuador y da su pleno respaldo al Presidente Rafael Correa.  Damos la bienvenida a los comentarios del Jefe de las Fuerzas Armadas Ecuatorianas de que las tropas han de permanecer fieles al Presidente.

Nunca debe aceptarse el intentar derrocar a un gobierno democrático a través de la violencia. Nuestra solidaridad total está con los hombres y mujeres comunes de Ecuador, que son los que terminarán sufriendo la inestabilidad y el caos al que se puede llegar como consecuencia de las acciones irresponsables de los miembros de la Policía que están abusando de sus poderes.

La policía, en lugar de proteger a los ciudadanos de Ecuador está sometiendo a los ecuatorianos a un gran estrés e incertidumbre.

Mundo sin Guerras hace un llamamiento al pueblo de Ecuador para mantenerse en calma y resistir a cualquier tentación de tomar represalias a la violencia con violencia.

Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a condenar enérgicamente cualquier intento de derrocar no-democráticamente a un gobierno legítimo, dejando claro que lo ocurrido en Honduras el año pasado no se debe permitir que vuelva a suceder, en América Latina, o cualquier otra parte del mundo.

Tony Robinson
Portavoz internacional
Mundo sin Guerras y sin Violencia

27 sept. 2010

INVITACION a la Presentacion del Libro de la Marcha Mundial en el ATENEO de Madrid


 

Presentacion del Libro y Documental de la Marcha Mundial

Asistiran: Rafael de la Rubia - Autor Alberto Ammann - Actor Tony Robinson - Portavoz Internacional de MSGySV
Cuándo
sáb, 2 de octubre, 12:00 – 14:00 GMT+02:00
Dónde
ATENEO de Madrid - C/ Prado 21
Quién
Rafael de la Rubia
Montserrat Prieto
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Posición del Partido Humanista ante la Huelga General del 29 septiembre


El Partido Humanista ha decidido apoyar la huelga general convocada por las centrales sindicales para el próximo día 29 de septiembre. Desde hace años, los humanistas hemos venido denunciando el retroceso sistemático de los derechos laborales de los trabajadores así como las dificultades crecientes para las pequeñas y medianas empresas. En este sentido, la Reforma Laboral recientemente aprobada por el Gobierno español representa un recorte, otro más, a los derechos de los trabajadores. Entre otras medidas, con esta nueva legislación se abarata drásticamente el despido, se pone en manos de las empresas la decisión de modificar unilateralmente horarios, remuneraciones y localización de los puestos de trabajo, y se liberalizan los servicios de las Empresas de Trabajo Temporal, permitiéndoles entrar en el sector público.

En un momento de crisis como la actual surge esta extraña huelga general, donde los actores habituales ocupan roles predefinidos, mientras los verdaderos actuantes, es decir los que deciden, están ausentes. Por un lado, un partido socialdemócrata, cuyas medidas económicas cada vez que acceden al gobierno están dictaminadas en la dirección que les indica la banca y el gran capital, dejando desprotegidas a amplias capas de la población que se ven abocadas a pagar las deudas de una situación que ellos no han generado. Por otro, unos sindicatos mayoritarios cada vez más desconectados de los trabajadores, que no se ven representandos ni defendidos. Y, por último, sindicatos y movimientos minoritarios con más coherencia en la acción cotidiana, pero incapaces de actuar lejos de la iniciativa de los grandes. Mientras, los ciudadanos se muestran cada vez más descreídos y, a pesar de ser castigados duramente por la crisis, reaccionan ante la propuesta de huelga con temor y parálisis. 

Es por ello que el Partido Humanista apoya la convocatoria de huelga como muestra de solidaridad y apoyo a todas las personas obligadas a vivir estas difíciles coyunturas. Pero entendemos también y respetamos la libre decisión de cada trabajador, autónomo, desempleado o PYME. También llamamos a la movilización. Pero, sobre todo, queremos elevar una reflexión: o cambia el modelo en su raíz o nada va a mejorar, ni con este gobierno ni con otros.

Somos conscientes de que este nuevo recorte a los derechos de los trabajadores es un síntoma más de la deriva del inhumano sistema económico y social en el que vivimos. Es la expresión de una dirección adoptada hace ya mucho tiempo. Y, por supuesto, no compartimos la política del “mal menor” que hace años adoptaron las cúpulas de los representantes de los trabajadores, plegándose a las exigencias y amenazas del gran capital. No es sufiente encarar la situación desde la resignación de lo que se puede o no se puede hacer: hay que platear el cambio total del sistema.   

Ya no son los gobiernos los que llevan el timón de la economía y, por tanto, del modelo social. Al defender la supremacía de la “libertad de mercados” frente al “estado controlador”, ellos mismos –estos políticos mediocres de cortas miras- se achicaban su espacio de actuación. Aquí mandan los mercados financieros y la economía especulativa. Mientras el único valor sea el dinero y sigamos creyendo y aceptando el actual modelo donde bancos centrales y banca privada crean y dirigen el caudal del dinero, nada podrá cambiar realmente porque ellos tomarán las decisiones importantes. El trabajador depende del empresario o del sector público, pero ambos (empresas y estado) dependen de la banca y del capital financiero internacional, que impone sus condiciones sin apenas limitación.


Creemos adecuado recordar aquí algunos párrafos del “Documento Humanista”, en el que ya alertamos hace años de un fenómeno que entonces sólo se atisbaba y que ahora resulta evidente:

“(...) la vieja solidaridad se evapora. En definitiva, se trata de la desintegración del tejido social y del advenimiento de millones de seres humanos desconectados e indiferentes entre sí a pesar de las penurias generales. El gran capital domina no sólo la objetividad gracias al control de los medios de producción, sino la subjetividad gracias al control de los medios de comunicación e información. En estas condiciones, puede disponer a gusto de los recursos materiales y sociales convirtiendo en irrecuperable a la naturaleza y descartando progresivamente al ser humano. Para ello cuenta con la tecnología suficiente. Y, así como ha vaciado a las empresas y a los estados, ha vaciado a la Ciencia de sentido convirtiéndola en tecnología para la miseria, la destrucción y la desocupación.

(...) El gran capital ya ha agotado la etapa de economía de mercado y comienza a disciplinar a la sociedad para afrontar el caos que él mismo ha producido. Frente a esta irracionalidad, no se levantan dialécticamente las voces de la razón sino los más oscuros racismos, fundamentalismos y fanatismos. Y si es que este neo-irracionalismo va a liderar regiones y colectividades, el margen de acción para las fuerzas progresistas queda día a día reducido. Por otra parte, millones de trabajadores ya han cobrado conciencia tanto de las irrealidades del centralismo estatista, cuanto de la falsedades de la democracia capitalista. Y así ocurre que los obreros se alzan contra sus cúpulas gremiales corruptas, del mismo modo que los pueblos cuestionan a los partidos y los gobiernos. Pero es necesario dar una orientación a éstos fenómenos que de otro modo se estancarán en un espontaneísmo sin progreso. Es necesario discutir en el seno del pueblo los temas fundamentales de los factores de la producción.”

Los humanistas ofrecemos un modelo alternativo: una economía mixta donde haya libertad de empresas, pero con un papel activo por parte del Estado que no puede abandonar sectores estratégicos y, por supuesto, debe recuperar el control de los Bancos Centrales que hoy funcionan “autónomamente” por imposición de las modas e intereses neoliberales. El Estado debería garantizar también la salud y la educación pública, gratuita y de calidad para todos. Por otro lado, necesitamos una Banca Pública sin Interés, que (trabajando en libre competencia con la banca usurera y las cajas de ahorros que en la practica funcionan igual) financie a las familias y las empresas pero sin intereses crediticios. Se dirá que esto es imposible, pero lo cierto es que lo verdaderamente imposible es hacer una economía productiva bajo la tutela de la actual economía especulativa, que tiene en los bancos su más claro exponente. 

Por último, impulsamos la aprobación de una “Ley de propiedad participada de los trabajadores”, que beneficie fiscalmente a las empresas que se acojan a esta modalidad, donde los empleados participan en los beneficios y en la gestión de la empresa. De esta forma, trabajadores y empresarios, trabajando con trasparencia y en la misma dirección, tendrán muchas más posibilidades de adaptarse a la complicada situación presente y futura. Una economía mixta, con una banca pública sin interés y una empresa cogestionada, puede poner las bases para una sociedad realmente humana.

En síntesis, apoyamos la huelga y manifestaciones de los sindicatos, a la vez que reflexionamos sobre la necesidad de una economía al servicio del ser humano, de todos los seres humanos, afirmando que sólo superando el individualismo y el sinsentido será posible avanzar en otra dirección. El progreso será para todos o no será para nadie.

Partido Humanista
27 Septiembre 2010

26 sept. 2010

Un grupo de anti-capitalistas ocupa la antigua sede del Banco de Crédito


Barcelona, 25 sep (EFE).- Un grupo de activistas han ocupado esta tarde el edificio de la antigua sede del Banco Español de Crédito en la plaza Cataluña de Barcelona, tras una manifestación de protesta contra la banca y el sistema capitalista.


Según ha informado el colectivo 'Moviment dels 25s', que convoca el acto, un amplio dispositivo de los Mossos d'Esquadra se ha situado a las puertas del edificio ocupado, donde otro grupo de personas permanecen concentradas en apoyo a los activistas.


Doce escaladores han trepado por el emblemático edificio y han desplegado una pancarta de 150 metros cuadrados en la fachada con el lema: 'La banca nos asfixia, la patronal nos explota; los políticos nos mienten; CCOO y UGT nos venden'.


La ocupación del edificio se ha producido al término de una manifestación contra la banca y el sistema capitalista que ha transcurrido por las calles del centro de Barcelona hasta la plaza Cataluña y que, según los Mossos d'Esquadra, no estaba autorizada.




22 sept. 2010

Carta del PH chileno para la Cápsula del Tricentenario. Para ser leída en 100 años más.


Con motivo del bicentenario de la independencia de Chile, en el centro de Santiago, se enterrará una cápsula con distintos objetos del momento actual, que se abrirá en el tricentenario (2110).
Esto es lo que los humanistas han incluido.

Hace 141 años atrás, un grupo de jóvenes que vivían una vida contraria al sistema imperante, se juntaron en Punta de Vacas, en el límite chileno-argentino para escuchar a un joven pensador, Silo, quien hablaría sobre No violencia activa, así como revolución social y espiritual simultáneas.

En medio de una época turbulenta, llena de movimientos juveniles contestararios y contraculturales que se rebelaban contra la guerra y el sistema capitalista, se genera el movimiento Siloísta, que más tarde se llamaría Humanista, y que da origen a distintas organizaciones bajo tal inspiración:
  • El Centro de las Culturas
  • La Comunidad para el Desarrollo Humano
  • Mundo sin Guerras
  • Centro Mundial de Estudios Humanistas
  • Partido Humanista Internacional.
No violencia, rebelión, irreverencia, revolución social, igualdad, justicia social, cooperativismo, transformación interna, mística, respeto a la diversidad personal y cultural, ecologismo social, libertad de opción, son algunas de las ideas que han marcado los más de 40 años de Historia del Movimiento, y por tanto, del Partido Humanista en el mundo. Es por eso que nos las hemos jugado de manera voluntaria y arriesgada.

La coherencia entre el sentir, pensar y actuar ha sido nuestra medida en el accionar. Creemos que hay cosas correctas por hacer, en pos de la construcción de un mundo más humano y pleno de sentido para nuestras vidas.

En medio de la décadas de 1980's, en Chile y latinoamérica, se lanzan los primeros Partidos Humanistas, cuya lucha por la libertad en medio de atroces dictaduras militares, generan nuevas y alegres formas de salir de esas oscuras partes de nuestra historia.

Ya en los 90s, a inicios de la incipiente democracia chilena, los humanistas participamos del primer gobierno, período en el que prima la figura de nuestra diputada electa, Laura Rodríguez R., quien se anticipa en el tiempo, presentando proyectos de ley que favorecen el Divorcio, el derecho legal a abortar por parte de las mujeres que así lo definan, el servicio militar optativo, derechos de las dueñas de casa, y un largo etc, que marcan la gestión de una diputada rebelde y transformadora.

En 1992, Laura parte de este mundo, tras un cáncer fatal. Los humanistas comenzamos una búsqueda y nos separamos de la Concertación, cuyo proyecto inicial estaba siendo traicionado por sus dirigentes, en pos de consolidar un sistema neo-liberal inhumano y violento.

A inicios de los 2000, nuestra lucha por la Paz, contra la globalización del capital y las guerras imperiales, hacen que converjamos en un proyecto político con diversos sectores de la izquierda política chilena, llamado: Juntos Podemos.
El 2005, Tomás Hirsch, un humanista-siloísta, lidera a toda la izquierda chilena, en un proyecto místico, revolucionario y no violento que llega a buenos resultados, siendo él candidato presidencial de este nuevo conglomerado que aspira a constituir una tercera opción política y social.

Y es que durante años, los esfuerzos de miles de sentidos militantes del Humanismo, hicieron crecer nuestra voz en el mundo estudiantil, gremial (profesores, trabajadores sociales, subcontratistas del Cobre, etc), comunal, barrial, antimilitarista, ecologista y un largo etc, ayudaban en el triunfo de una cierta influencia humanista en nuestro país.

Hoy, en el 2010, tras el esfuerzo de muchos, que sería imposible de nombrar, una nueva generación se hace cargo de los destinos de este partido, y a su presidente le toca escribir esta carta, que intenta retratar décadas de esfuerzo e intención, puestas en el cambio radical del status quo del desigual y violento Chile del Bicentenario.

Y es que no hay mucho que celebrar: entre represión a los pueblos mapuches e indígenas, la contaminación de zonas protegidas en manos de Hidro y Termoeléctricas, la desigualdad endémica entre ricos y pobres, la violencia social desatada y deshumanizada, la falta de sentido de la vida, la discriminación hacia inmigrantes, gays, jóvenes, adultos mayores, mujeres, etnias, etc y una sociedad construida en base a criterios economicistas vacíos, hoy los humanistas, en medio de un cambio interno profundo, seguimos en el intento de esa revolución que plantea la construcción de una nueva Civilización planetaria, humana, creativa y libertaria. Y es que amando la realidad que construimos, insistimos en la necesidad de esa transformación profunda y radical. No queremos seguir lamentándonos, queremos organización de la gente y ganas por superar este mundo que nos duele, pero que nos alienta a seguir adelante.

Los Humanistas chilenos que vivimos el Bicentenario, nos imaginamos que en 100 años más el mundo estará, en gran medida humanizado, tenemos la intención de ir generando condiciones para que la gente despierte y no siga siendo zombie que no cuestiona cosa alguna. ¿Es así?

Esperamos que en ese Chile, el derecho a la Salud, la Educación, la Vivienda, la Cultura, la recreación y la vida digna e integral, sean completamente respetados por un Estado responsable y una sociedad organizada activamente. ¿Es eso así?

Nos imaginamos que ya en el 2110, los ejércitos serán cosa de un pasado prehistórico, y que los seres humanos serán el valor cental, independiente de su raza, su religión o ateísmo, su cultura, sus ideas, y un largo etc. ¿Es esto así?

En el 2110 vemos un Chile posible sin fronteras, es decir, pueblos integrados a nivel mundial en base a la cultura de la Paz. Vemos que será al fin posible una sociedad sin injusticia social ni diferencias de clases, en donde todos tienen la oportunidad de disfrutar la vida y de sus potencialidades. ¿Es así no es cierto?

La imagen de ese otro mundo posible, nos mueve.

Y tú ciudadano chileno o planetario del 2110, aunque no lo creas, o aunque lo estés viendo, desde el pasado y la memoria, nuestras voces gritan con alegría y determinación: ¡Seguimos en el intento!

No nos olvides

Mucha Paz, Fuerza y Alegría para todos ustedes¡
Desde el pasado proyectado al futuro.
Partido Humanista chileno y su actual Presidente Danilo Monteverde
18-09-2010



La dimensión espiritual de Silo


Publicado el 21 de Septiembre de 2010


 
Se trataba de un pensador, original e infrecuente, que buceaba en los abismos del corazón y la mente, configurando una tarea cuya exacta dimensión no ha sido todavía bien entendida.
 

La dimensión espiritual de Silo es inagotable y su muerte en Mendoza, hace unos días, nos deja a los argentinos, y a todos los que lo conocieron, una enseñanza cuyo horizonte, impredecible y vasto, es difícil de mensurar. Esta frase, dicha así en estos tiempos históricos tan intrincados y banales, parece la opinión de alguien que opina cualquier cosa sobre cualquier persona; pero este hombre, Silo, no tenía nada que ver con lo mediático, ni era un personaje conocido de la coyuntura política, económica, literaria, de la farándula o del espectáculo.


En verdad, se trataba de un pensador, original e infrecuente, que buceaba en los abismos del corazón y la mente, configurando una tarea cuya exacta dimensión no ha sido todavía bien entendida. Con decenas de libros escritos, era también un hacedor, en el sentido que sus ideas se presentaban para ser cotejadas en distintos grupos de estudios –verdaderos laboratorios existenciales– que muchos jóvenes y no tan jóvenes experimentan con entusiasmo y asombro, en diversos territorios y culturas. Había estudiado a Ortega y Gasset, Edmund Husserl, Mircea Eliade, Nietzsche, Sartre y Hegel. Por supuesto, conocía muy bien, y entre muchos otros, a Marx, Darwin, C. G. Jung, Freud –a quien le objetaba la noción del inconsciente–, Wolfgang Köhler, Heidegger, Heisenberg, Kandins-ky. Todos ellos abonaron el terreno para la construcción de una magna obra, que buscó convertirse en una suerte de guía luminosa de los caminos internos.


La conciencia, para Silo, era un fenómeno abierto, cuyos vericuetos, incluyendo los más íntimos, reprimidos o alejados de lo racional, podían develarse a quien supiera encontrar la llave, con paciencia y sereno esfuerzo, para decodificar sus manifestaciones. La mente, en tanto, era una suerte de ámbito mayor: el océano infinito dentro del cual la conciencia y el mundo desarrollaban su acción cotidiana.
Desde esta perspectiva, su original enseñanza liberadora tiene puntos de contacto con el budismo, aunque no desdeña aportes de los sufíes, de la alquimia de los alejandrinos y neoalejandrinos o de la Philokalia de los monjes del Monte Athos.


Inquieto escrutador de la espiritualidad de las culturas precolombinas, en distintas oportunidades se refirió al mito mesoamericano del Quetzalcoatl, el hombre-serpiente convertido en dios, como también al gran Pachakuti, el renovador del estado Inca, quien humanizó el colectivo social de ese imperio, según se explica en el texto El humanismo en las distintas culturas, del intelectual ruso Semenov. Por otra parte, el Aconcagua, como majestuoso y simbólico protector andino –y de la madre naturaleza– de la localidad de Punta de Vacas, donde Silo comenzó su misión, es una constante referencia en su obra.


Heredero de Gandhi y Martin Luther King, fue el creador, sucesivamente, del Movimiento Humanista y de organismos como el Partido Humanista, la Comunidad para el Desarrollo Humano, Convergencia de las Culturas y otras asociaciones. El mensaje de Silo es la síntesis de su doctrina dirigida hacia un fin: humanizar la Tierra, es decir, descubrir el sentido del hombre en el mundo.


Optimista profundo y de una curiosidad notable, en los últimos tiempos, como un verdadero Prometeo, puso en práctica lo que él llamó "talleres del fuego": interesado en estudiar el salto de conciencia que iluminó a los homínidos y los convirtió en homo sapiens, ideó distintos experimentos para producir y controlar el fuego a partir de ámbitos primitivos, en elementales condiciones de origen, y de esta manera observar y entender el esfuerzo, el funcionamiento de la psiquis puesta en tal tarea hace 40 o 50 mil años atrás. 


Muy poco antes de la muerte física de Silo, mi hija María Guillermina, un  ser sensible y receptivo, me cuenta, conmocionada, que tuvo una intuición notable. Soñó que este, en una reunión de amigos, ya flaco, debilitado y demacrado, caía al suelo; todos corrieron a auxiliarlo, pero entonces Silo los contuvo con un ademán, mientras les decía: "No, a mí no, cuiden la obra, cuiden la obra." 


Extraordinaria premonición que me hizo acordar a la parte final del Zarathustra de Nietzsche, cuando este, sentado en una piedra, inquieto y meditabundo, se preguntaba: "¿Cuál es el último pecado del hombre Superior?" Entonces, y de pronto, dice el poema, se le iluminó el semblante y se dijo: "La Autocompasión. ¿Acaso aspiro yo al lamento de mi autocompasión? No, se respondió con firmeza. Yo aspiro a mi Obra."
En todas las culturas se manifestaron seres especiales que supieron ahondar, comprender la problemática de los tiempos más oscuros y plantear con claridad la huella de un futuro abierto y luminoso. Silo era uno de ellos.


Su prédica por la paz comenzó cuando tenía 30 años, el 4 de mayo de 1969, en Punta de Vacas, a los pies del Aconcagua, con una arenga conocida como "La Curación del Sufrimiento". Era el comienzo de la maravillosa década del '70, con la renovación generacional, el Mayo de París y las ansias colectivas de transformar el mundo. El desarrollo de sus ideas –combatidos por los regímenes militares, desde Onganía hasta el proceso militar– se extendió luego a todos los continentes. En el año 1993 recibió el doctorado Honoris Causa de la Academia de Ciencias de Rusia; poco tiempo antes, había sido designado "Maestro" por la Shanga budista de Sri Lanka, al sur de la India.
La última vez que se presentó en público fue el 11 de noviembre del año pasado, en Alemania, donde disertó ante la Cumbre de los Premios Nobel de la Paz, cuando la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia, de la asociación Mundo Sin Guerras (también nacida a partir de su inspiración) llegó a Berlín después de recorrer distintos continentes. Esa marcha, épica, comenzó en Nueva Zelanda, recorrió cinco continentes, y culminó su camino en Punta de Vacas, donde Silo la recibió con los brazos abiertos, allí donde construyó uno de los tantos Parques de Reflexión que se encuentran diseminados por el mundo.


19 sept. 2010

Quien muere antes de morir, no morirá jamás

En homenaje al ser mas luminoso y bondadoso que conocí. Al Maestro Silo, con un profundo agradecimiento y la promesa de encontrarnos cuando profundice en mi.

Ver vídeo

¿Acaso murió Silo?

“Murió Silo”, titularon los diarios argentinos

y como siempre que se trata del Guía, del Maestro,

se han equivocado nuevamente.

“No saben, no estudian”,

creo que les diría él, sonriente,

como tantas veces nos los dijo a nosotros,

sus compañeros y amigos en la larga travesía del desierto,

sosteniendo a su pueblo en la esperanza

con la certeza de quien ha visto la otra realidad,

de quien ha visitado innumerables veces la Ciudad de la Luz,

-allá en lo Insondable-

y ha regresado siempre con sus alforjas cargadas

de profundo sentido,

su Certeza de experiencia convertida en Mensaje,

de que la muerte no detiene la vida,

que hay algo en los seres humanos que continúa su vuelo

porque montamos en alas de un pájaro llamado Intento Inmortal

y en ese viaje a la Ciudad de Luz

vuela nuestro Guía sabio y bondadoso

dejando en la tierra su envoltura

la del Negro portador de la luz,

del más querido amigo,

del que vino a recordarnos

con bondad y alegría,

-con grandes carcajadas-

que somos semi-dioses,

caídos semi-dioses de la invisible patria

que oscuramente recordamos,

donde nace aquella suave, amanecida brisa

que enciende la nostalgia más honda

de nuestra especie humana.

El Mensajero, el Guía, el amado Maestro

Ha regresado a la Lejana Patria dejando una Enseñanza,

un horizonte inagotable,

una morada nueva para la mente humana.

Yo te agradezco, Nombrador de Mil Nombres,

Por siempre te agradezco

Tu visita a la Tierra,

Tu bondad, tu amistad, y tu inmensa alegría:

Agua de vida resucitándonos

de la ilusión mortal.

¿Cómo morir podría

quién antes de morir, tantas veces “murió”?

El niño aquel, el héroe de ésta edad.

Silo vive, por siempre vivirá.

Isaías Nobel

Septiembre 19, 2010.


Partió Silo, el Maestro, pero también el amigo y orientador

El jueves 16 ha fallecido en Mendoza, Mario Luis Rodríguez Cobos, (SILO), un argentino universal.

Las referencias personales que da Silo son escuetas: su nombre es Mario Luis Rodríguez
Cobos, nació en Mendoza el 6 de enero de 1938. Está casado con Ana Cremaschi, es padre de
Alejandro y Federico y reside en un pequeño pueblo (Chacras de Coria) en los alrededores de
Mendoza. Es escritor y, desde hace unos años, abandonó parcialmente sus actividades
agrícolas.


Sus principales obras publicadas son: Humanizar la Tierra, Contribuciones al Pensamiento, El
día del león alado, Experiencias guiadas, Mitos raíces universales, Cartas a mis amigos,
Diccionario del Nuevo Humanismo, Habla Silo y Apuntes de Psicología. También se han editado
dos tomos de sus obras completas. Estos libros se han traducido y publicado en los principales
idiomas, lenguas y dialectos y es lectura corriente de jóvenes contestatarios, de la Nueva
Izquierda, de humanistas, ecologistas y pacifistas.

A partir del año 2002, Silo impulsa El Mensaje, una dimensión espiritual.
Si hubiera que esquematizar un perfil, diríamos que Silo es el ideólogo de una corriente de
pensamiento: Nuevo Humanismo o Humanismo Universalista (o Humanismo Siloísta, aunque él
rechace esta denominación); un movimiento político-social no violento: el Movimiento
Humanista, y una expresión espiritual: El Mensaje.


La doctrina de Silo abarca, en suma, los temas fundamentales que interesan al ser humano.


Partió el Maestro, también el amigo y el orientador. Más que una noticia triste, la muerte de Silo, es una noticia extraña. Tiene la virtud de hacer reflexionar profundamente sobre la propia existencia. Trae consigo preanuncios de la propia partida y de toda la generación con la que compartimos un tiempo histórico, pero también nos recuerda todo lo que nos queda por entregar al mundo.

Con su muerte nace el Guía Profundo, el Gran Espíritu, que en su ausencia instala una gigantesca copresencia. Algo en mí lo busca en lo insondable y, con eso, algo en mí se peralta, se enaltece inefablemente.

Hablo con él, con la representación de su recuerdo. Su imagen se independiza de mi intención y me señala las tareas, las misiones que en su momento me encomendara.

Por lo pronto, la de comenzar a andar sobre mis propios pies.

Sé que ni una sola letra más saldrá de su pluma, pero reparo, casi sin querer, en todos los tesoros que dejó. Están allí, a la vista, generosamente expuestos para quien quiera servirse. A pesar de ser inagotables, son apenas pistas, indicios, direcciones, del largo camino a recorrer por nosotros y las generaciones futuras.

Espero que el sorprendente amor y la incontenible gratitud que experimento hoy hacia él me guíen, en mi día, nuevamente hacia su presencia luminosa.


Cuando se habló de las ciudades de los dioses adonde quisieron arribar numerosos héroes de distintos pueblos; cuando se habló de paraísos en que dioses y hombres convivían en original naturaleza transfigurada; cuando se habló de caídas y diluvios, se dijo gran verdad interior.

Luego los redentores trajeron sus mensajes y llegaron a nosotros en doble naturaleza, para restablecer aquella nostálgica unidad perdida. También entonces se dijo gran verdad interior.


Sin embargo, cuando se dijo todo aquello colocándolo fuera de la mente, se erró o se mintió.

Inversamente, el mundo externo confundido con la interna mirada obliga a ésta a recorrer nuevos caminos.

Así, hoy vuela hacia las estrellas el héroe de esta edad. Vuela a través de regiones antes ignoradas. Vuela hacia afuera de su mundo y, sin saberlo, va impulsado hasta el interno y luminoso centro... Silo, la Mirada Interna

Paz, fuerza y alegría


El sentido de la vida - Silo



Imagina Tu Vuelo...



Agradezco la oportunidad que me dan de discutir con ustedes algunos puntos de vista referentes a aspectos relevantes de nuestra concepción sobre la vida humana. Digo discutir porque esto no va a ser una disertación, sino que va a ser un intercambio.

Un primer punto de vista a considerar es aquel al que apunta todo nuestro planteamiento. ¿Es que nuestro objeto de estudio es el mismo objeto que estudian las ciencias? Si se tratara del mismo, las ciencias precisamente tendrían la última palabra.

Nuestro interés está puesto en la existencia humana, pero no en la existencia humana como hecho biológico o social (ya que con respecto a ese punto hay ciencias que le dedican su esfuerzo), sino a la existencia humana como registro cotidiano, como registro diario personal. Porque, aunque alguien se pregunte por el fenómeno social e histórico que es constitutivo del ser humano, ese alguien hará tal pregunta desde su vida cotidiana; lo hará desde su situación; lo hará impulsado por sus deseos, sus angustias, sus necesidades, sus amores, sus odios; lo hará impulsado por sus frustraciones, sus éxitos; lo hará desde algo anterior a la estadística y a la teorización; lo hará desde la vida misma.

Y, ¿qué es lo común y, al mismo tiempo, lo particular en toda existencia humana? La búsqueda de la felicidad y la superación del dolor y el sufrimiento es lo común y lo particular de toda existencia humana. Es la verdad registrable para todos y cada uno de los seres humanos.

Ahora bien, ¿cuál es esa felicidad a la que aspira el ser humano? Ella es lo que el ser humano cree. Esta afirmación, un tanto sorprendente, se basa en el hecho de que las personas se orientan hacia imágenes o ideales felicitarios diferentes. Es más, el ideal de felicidad cambia con la situación histórica, social y personal. De ello concluiremos que el ser humano busca lo que cree que lo hará feliz, y de acuerdo con ello lo que cree que lo alejará del sufrimiento y el dolor.

Dada la aspiración de felicidad, aparecerán las resistencias del dolor y el sufrimiento. ¿Cómo podrán vencerse estas resistencias? Antes debemos preguntarnos por la naturaleza de las mismas.

El dolor para nosotros es un hecho físico. Todos tenemos experiencias del mismo. Es un hecho sensorial, corporal. El hambre, las inclemencias naturales, la enfermedad, la vejez, producen dolor. Y ése es el punto en que nosotros diferenciamos de fenómenos que nada tienen que ver con lo sensorial. Únicamente el avance de la sociedad y la ciencia es el que hace retroceder el dolor. Y ése es el campo específico en el que pueden desarrollar sus mejores esfuerzos los reformadores sociales, los científicos y por sobre todo los mismos pueblos generadores del progreso del que se nutren tales reformadores y tales científicos.

El sufrimiento, en cambio, es de naturaleza mental. No es un hecho sensorial del mismo tipo del dolor. La frustración, el resentimiento, son estados de los que también tenemos experiencia, y que no podemos localizar en un órgano específico, o en un conjunto de ellos. ¿Es que aun siendo de naturaleza diferente actúan entre sí el dolor y el sufrimiento? Por cierto que el dolor motiva también al sufrimiento. En tal sentido, el avance social y el avance de la ciencia hacen retroceder un aspecto del sufrimiento. Pero específicamente, ¿dónde hallaremos la solución para hacer retroceder el sufrimiento? Esto lo hallaremos en el sentido de la vida, y no hay reforma ni avance científico que aleje el sufrimiento que da la frustración, el resentimiento, el temor a la muerte, y el temor en general.

El sentido de la vida es una dirección a futuro que da coherencia a la vida, que permite encuadre a sus actividades y que la justifica plenamente. A la luz del sentido aún el dolor en su componente mental y el sufrimiento en general, retroceden y se empequeñecen interpretados como experiencias superables.

Entonces, ¿cuáles son las fuentes del sufrimiento humano?. Son las que producen contradicción. Se sufre por vivir situaciones contradictorias, pero también se sufre por recordar situaciones contradictorias y por imaginar situaciones contradictorias.

Estas fuentes de sufrimiento han sido llamadas las tres vías del sufrimiento, y ellas pueden modificarse de acuerdo con el estado en que se encuentre el ser humano respecto del sentido de la vida. Tendremos que examinar brevemente estas tres vías para luego hablar del significado y la importancia del sentido de la vida.

(Pregunta poco audible en la grabación)
Es claro que las agrupaciones humanas, por ejemplo, son estudiadas por la sociología. Así como las ciencias pueden estudiar los astros o los microorganismos. También la biología y la anatomía, la fisiología, estudian al cuerpo humano desde diferentes puntos de vista. La Psicología estudia el comportamiento psíquico. Todos estos que estudian (los estudiosos y los científicos), no estudian su propia existencia. No hay una ciencia que estudie la propia existencia. La ciencia nada dice acerca de la situación que le acontece a una persona cuando llega a su casa y allí recibe un portazo, un mal trato, o una caricia.

Nosotros nos interesamos, justamente, por la situación de la existencia humana, y por ello no es competencia nuestra las discusiones que pueda tener la ciencia. Y también observamos que la ciencia tiene serias falencias, serias dificultades para definir lo que pasa en la existencia. Qué sucede en la existencia humana; cuál es la naturaleza de la vida humana con respecto al sentido; cuál es la naturaleza del sufrimiento y del dolor; cuál es la naturaleza de la felicidad; cuál es la naturaleza de la búsqueda de la felicidad. Estos son objetos de nuestro estudio, de nuestro interés. Desde ese punto de vista podría decirse que nosotros tenemos una posición frente a la existencia, una posición frente a la vida, y no una ciencia referida a estas cosas.

(Pregunta poco audible en la grabación)
Es claro que nosotros hemos puesto énfasis en esto que la gente busca, aquello que cree que es la felicidad. El punto está en que se cree una cosa y mañana se cree otra. Si examinamos en nosotros mismos lo que creíamos que era la felicidad a los doce años y en el día de hoy, veremos el cambio de perspectiva; así mismo si consultamos a diez personas, seguiremos viendo esa diversidad de puntos de vista. En la edad media se tenía una idea general de la felicidad distinta a la época de la revolución industrial, y en general los pueblos y los individuos varían en su búsqueda de la felicidad. No está para nada clara la felicidad en cuanto objeto. Parece que no existiera tal objeto. Es más bien un estado de ánimo el que se busca y no un objeto tangible.

A veces a esto se lo confunde en una determinada forma de propaganda que presenta un jabón como la felicidad misma. Desde luego, pero todos comprendemos que, en realidad, se está tratando de describir un estado, el estado de felicidad, pero no tanto el objeto porque que nosotros sepamos, no existe tal objeto. Por consiguiente, no está claro qué cosa sea el estado de felicidad. Nunca se lo ha definido convenientemente. Es una suerte de escamoteo que se ha hecho y para la gente no ha quedado nada claro. Bien, así es que seguiremos avanzando a menos que haya alguna otra pregunta...

(Pregunta poco audible en la grabación)
Esta última pregunta es con respecto al progreso del dolor y el sufrimiento. ¿Cómo es que el dolor va superándose con el avance de la sociedad y la ciencia y el sufrimiento no se supera paralelamente?

Hay alguna gente que sostiene que el ser humano no ha avanzado para nada. Es obvio que el ser humano ha avanzado en su conquista científica, en su conquista de la naturaleza, en su desarrollo. Está bien, hay desarrollos de las civilizaciones que son desparejos, de acuerdo, hay problemas de todo tipo, pero el ser humano y su civilización han avanzado. Eso es evidente. Recuerden ustedes otras épocas donde una bacteria hacía estragos, y hoy una droga suministrada a tiempo soluciona el problema rápidamente. Media Europa sucumbió en un momento por una peste de cólera. Eso ha sido superado. Viejas y nuevas enfermedades son combatidas y seguramente serán derrotadas. Las cosas han cambiado y han cambiado mucho. Pero es claro que en materia de sufrimiento una persona de hace cinco mil años y una persona actual, registran y sufren las mismas decepciones, registran y sufren temores, registran y sufren resentimientos. Lo registran y lo sufren como si para ellos no hubiera existido historia, como si en ese campo cada ser humano fuera el primer ser humano. El dolor va retrocediendo con aquellos avances, pero el sufrimiento no se ha modificado en el ser humano, no se han tenido adecuadas respuestas con respecto a esto. Y en ese sentido hay una cosa despareja. Pero, ¿cómo podríamos decir que el ser humano no ha avanzado? Tal vez porque haya avanzado lo suficiente hoy se esté haciendo este tipo de preguntas y también por eso se esté tratando de dar respuesta a esos interrogantes que probablemente en otra época no hubiera sido necesario hacer. Las tres vías del sufrimiento no son sino tres vías necesarias para la existencia humana, pero que han sido distorsionadas en su normal funcionamiento. Trataré de explicarme.

Tanto la sensación de lo que ahora vivo y percibo, como la memoria de lo que he vivido y la imaginación de lo que podría vivir, son vías necesarias a la existencia humana. Cercenemos algunas de estas funciones y la existencia se desarticulará. Acabemos con la memoria y perderemos hasta el mismo manejo de nuestro cuerpo. Eliminemos la sensación y perderemos la regulación del mismo. Detengamos la imaginación y no podremos orientarnos en ninguna dirección. Estas tres vías que son necesarias a la vida, pueden ser distorsionadas en su funcionamiento convirtiéndose en enemigas de la vida, en portadoras de sufrimiento. Así, sufrimos cotidianamente por lo que percibimos, por lo que recordamos y por lo que imaginamos.

Hemos dicho en otras oportunidades que se sufre por vivir en una situación contradictoria tal como la de querer hacer cosas que se oponen entre sí. También sufrimos por temor a no lograr lo que deseamos a futuro, o por temor a perder lo que tenemos. Y, desde luego, sufrimos por lo que hemos perdido, por lo que no hemos logrado, por aquello que ya sufrimos antes, por aquella humillación, aquel castigo, aquel dolor físico que quedó en el pasado, por aquella traición, por aquella injusticia, por aquella vergüenza. Y esos fantasmas que llegan del pasado son vividos por nosotros como si fueran hechos presentes. Ellos, que son las fuentes del rencor, del resentimiento y la frustración, condicionan nuestro futuro y hacen perder la fe en nosotros mismos.

Discutamos el problema de las tres vías del sufrimiento.

Si las tres vías son las que posibilitan la vida, ¿cómo es que se han ido distorsionando? Si se supone que el hombre va buscando la felicidad, debiera ir adecuándose para ir manejando estas tres vías a su favor. Pero, ¿cómo es que de repente esas tres vías son precisamente sus principales enemigas? Parece ser que en el momento en que se amplió la conciencia del ser humano, cuando todavía no era un ser muy definido, parece ser que allí mismo, al ampliarse su imaginación, al ampliarse su memoria y su recuerdo histórico, al ampliarse su percepción del mundo en que vivía, en ese mismo momento, al ampliarse una función surgió la resistencia. Tal cual sucede en las funciones internas. Como cuando tratamos de movernos en una actividad nueva, encontramos resistencia. Del mismo modo que se encuentra resistencia en la naturaleza. En el mismo instante que llueve y cae el agua y va por los ríos y encuentra resistencia a su paso, en ese vencimiento de las resistencias llega finalmente a los mares.

El ser humano en su desarrollo, va encontrando resistencias. Y al encontrar resistencias se fortalece y al fortalecerse integra dificultades y al integrarlas las supera. Y entonces todo este sufrimiento que ha ido surgiendo en el ser humano en su desarrollo, ha sido también un fortalecimiento del ser humano por encima de ello. De modo que en etapas anteriores esto del sufrimiento ha de haber contribuido al desarrollo, en el sentido de crear condiciones justamente para superarlo.

Nosotros no aspiramos al sufrimiento. Nosotros aspiramos a reconciliarnos incluso con nuestra especie, que tanto ha sufrido, y gracias a la cual nosotros podemos hacer nuevos despliegues. No ha sido inútil el sufrimiento del hombre primitivo. No ha sido inútil el sufrimiento de generaciones y generaciones que han estado limitadas por esas condiciones. Nuestro agradecimiento es para aquellos que nos precedieron no obstante su sufrimiento, porque gracias a ellos podemos intentar nuevas liberaciones.

Éste es el punto acerca de cómo el sufrimiento no nació de súbito, sino con el desarrollo y la ampliación del hombre. Pero es claro que nosotros no aspiramos, como seres humanos, a seguir sufriendo, sino a avanzar sobre esas resistencias integrando un nuevo camino en este desarrollo.

Pero hemos dicho que hallaremos la solución al problema del sufrimiento en el sentido de la vida, y hemos definido a ese sentido como la dirección a futuro que da coherencia, que permite encuadrar actividades y que justifica plenamente a la existencia. Esta dirección a futuro es de máxima importancia por cuanto, según hemos examinado, si se corta esta vía de la imaginación, esta vía del proyecto, esta vía del futuro, la existencia humana pierde dirección y ello es fuente de inagotable sufrimiento.

Es claro para todos que la muerte aparece como el máximo sufrimiento del futuro. Es claro, en esa perspectiva, que la vida tiene carácter de cosa provisoria. Y es claro que, en ese contexto, toda construcción humana es una inútil construcción hacia la nada. Por ello, tal vez, el apartar la mirada del hecho de la muerte haya permitido cambiar la vida como si la muerte no existiera... Quien piensa que todo termina para sí con la muerte, podrá alentarse con la idea de que será recordado por sus espléndidas acciones, que no se olvidarán de él sus seres queridos o, tal vez, las generaciones venideras. Y, aunque esto fuera así, todos marcharían finalmente hacia una nada absurda que interrumpiría todo recuerdo. También podría pensarse que lo que uno hace en la vida no es sino responder a necesidades del mejor modo posible. Pues bien, ya se acabarán esas necesidades con la muerte y habrá perdido sentido toda lucha por salir del reino de la necesidad. Y se podrá decir que la vida personal carece de importancia en la vida humana, que por lo tanto la muerte personal no tiene significado. Si tal fuera el caso, tampoco tendría significado la vida ni las acciones personales. No se justificaría ninguna ley, ningún compromiso, y no habría, en esencia, mayores diferencias entre las acciones benéficas y las malvadas.

Nada tiene sentido si todo termina con la muerte. Y, si ése es el caso, el único recurso posible para transitar por la vida, es animarse con sentidos provisorios, con direcciones provisorias a las cuales aplicar nuestra energía y nuestra acción. Tal es lo que sucede habitualmente, pero para ello es necesario proceder negando la realidad de la muerte, es necesario hacer como si ella no existiera.

Si se pregunta a alguien qué sentido tiene para él la vida, probablemente responderá por su familia, o por él prójimo, o por una determinada causa que según él justifique la existencia. Y, esos sentidos provisorios, habrán de conferirle dirección para afrontar la existencia, pero a poco que surjan problemas con los seres queridos, a poco que se produzca una desilusión con la causa abrazada, a poco que algo cambie en el sentido elegido, el absurdo y la desorientación volverán por su presa.

Por último, sucede con los sentidos o las direcciones provisorias de vida que en el caso de alcanzarse ya pierden referencia y, por lo tanto, dejan de ser útiles para más adelante y, en el caso de no alcanzarse, dejan de ser útiles como referencia. Por cierto que luego del fracaso de un sentido provisorio siempre queda la alternativa de poner un nuevo sentido provisorio, tal vez en oposición al que fracasó. Así, de sentido en sentido se va borrando, a medida que pasan los años, todo rastro de coherencia y con ello aumenta la contradicción y, por tanto, el sufrimiento.

La vida no tiene sentido si todo termina con la muerte. Pero, ¿es cierto que todo termina con la muerte?. ¿Es cierto que no se puede lograr una dirección definitiva que no varíe con los accidentes de la vida?, ¿cómo se ubica el ser humano frente al problema de que todo termina con la muerte? Examinémoslo, pero luego de discutir lo dicho hasta aquí.

(Intervalo y discusión)

Así como destacamos tres vías del sufrimiento observamos también cinco estados con referencia al problema de la muerte y la trascendencia. En estos cinco estados se puede ubicar cualquier persona.

Hay un estado en que una persona tiene evidencia indudable dada por propia experiencia, no por educación o ambiente. Para ella es evidente que la vida es un tránsito y que la muerte es un escaso accidente.

Otros tienen la creencia de que el ser humano va a no sé que trascendencia, y esta creencia la tienen dada por educación, dada por ambiente, no por algo sentido, experimentado, no por algo evidente para ellos, sino por algo que les enseñaron y que ellos aceptan sin experiencia alguna.

Hay un tercer tipo de ubicación frente al sentido de la vida y es el de aquellas personas deseosas de tener una fe o tener una experiencia. Ustedes se deben haber encontrado con muchas personas que dicen: "Si yo pudiera creer en ciertas cosas, mi vida sería diferente". Hay muchos ejemplos a mano. Gentes a las cuales les han sobrevenido muchos accidentes, muchas desgracias, y que se han sobrepuesto a esos accidentes, a esas desgracias, porque o tienen fe o tienen un registro de que todo esto, por transitorio o provisorio, no es el agotamiento mismo de la vida sino en todo caso una prueba, una resistencia que de algún modo hace crecer en el conocimiento. Incluso pueden haber encontrado gentes que acepten el sufrimiento como un recurso de aprendizaje. No es que busquen el sufrimiento (no como otros, que parece que tuvieran una especial afición por el sufrimiento). Estamos hablando de aquellos que simplemente, cuando se da tal cosa, sacan la mejor partida de ello. Gentes que no andan buscando el sufrimiento, todo lo contrario, sino que dada la situación lo asimilan y lo integran y lo superan.

Bien. Hay gentes, entonces, que se ubican en ese estado: no tienen fe, no tienen ninguna creencia, pero desearían tener algo que les diera aliento y le diera dirección a su vida. Sí, esas personas existen.

Hay también aquellos que sospechan intelectualmente la posibilidad de que exista un futuro tras la muerte, que exista una trascendencia. Simplemente lo consideran posible y no tienen ninguna experiencia de trascendencia ni tampoco tienen ningún tipo de fe, ni tampoco aspiran a tener experiencia ni a tener fe. Seguramente conocen a esas personas.

Y hay, por último, aquellos que niegan toda posibilidad de trascendencia. También ustedes reconocerán aquí personas, y probablemente entre ustedes haya muchos, que piensan así.

De manera que con diferentes variantes cada uno puede efectivamente ubicarse como aquellos que tienen evidencia y para ellos es indudable esto de la trascendencia, o bien como aquellos que tienen fe porque así la asimilaron cuando pequeños, o bien aquellos otros que quisieran tener una experiencia o una fe, o aquellos otros más que la consideran una posibilidad intelectual sin hacerse mayores problemas, y estos otros que la niegan.

Pero aquí no terminamos con el punto de ubicación frente al problema de la trascendencia. Hay, al parecer, diferentes profundidades en esto de ubicarse frente al problema de la trascendencia. Hay quienes incluso dicen que tienen una fe, lo afirman, pero esto que dicen no responde efectivamente a lo que experimentan. Nosotros no decimos que ellos mientan, decimos que esto lo dicen superficialmente. Dicen tener una fe, pero mañana pueden no tenerla.

Así es que observamos diferentes grados de profundidad en estas cinco posturas y, por lo tanto, en la movilidad o la firme convicción en cuanto a lo que se postula. Hemos conocido gentes que eran devotas, creyentes de una fe, y al morirse un familiar, al morirse un ser querido, desapareció toda la fe que decían tener y cayeron en el peor de los sin sentidos. Esa fe era una fe de superficie, una fe de mampostería, una fe periférica. En cambio, aquellos otros a los cuales sobrevinieron grandes catástrofes y afirmaron precisamente su fe, todo les resultó diferente.

Hemos conocido gentes que estaban convencidas de la inexistencia total de la trascendencia. Uno muere y desaparece. Por así decir, ellos tenían fe en que todo se acababa con la muerte. Es claro que en alguna ocasión, caminando cerca de un cementerio han apurado el paso y se han sentido inquietos... ¿cómo se compatibiliza todo esto con la convicción cierta de que todo termina con la muerte? De este modo, hay gentes que aun en la negación de la trascendencia están ubicadas en una situación muy superficial.

Así, pues, uno puede ubicarse en cualquiera de estos estados, pero también uno puede ubicarse en distintas profundidades. En ciertas épocas de nuestra vida hemos creído una cosa respecto de la trascendencia, y luego otra. Cambió, esto es móvil. Ésta no es una cosa estática. No solo en épocas distintas de nuestra vida sino en situaciones. Cambia nuestra situación y cambia nuestra creencia con respecto al problema de la trascendencia. Es más: cambia de un día a otro. A veces a la mañana estoy creyendo una cosa determinada, a la tarde ya no. Y esto que parece ser de suma importancia porque hace a la orientación de la vida humana, es algo demasiado variable. Y al fin nos provocará desconcierto en la vida cotidiana.

En esos cinco estados y grados se emplaza el ser humano, ¿pero cuál debería ser el correcto emplazamiento? ¿Es que existe acaso un correcto emplazamiento, o es que estamos simplemente describiendo problemas sin dar solución? ¿Es que podemos sugerir cuál es el mejor emplazamiento frente al problema?

Algunos dicen que la fe es algo que está o no está en las personas, que brota o que no brota. Pero observen ese estado de conciencia. Alguien puede no tener fe en absoluto, pero también puede desear, sin fe y sin experiencia, obtener eso. Puede inclusive comprender intelectualmente que tal cosa es interesante, que puede valer la pena orientarse en esa dirección. Pues bien, cuando eso comienza a suceder es porque algo ya se está manifestando en esa dirección.

Quienes logran esa fe o esa experiencia trascendente, aunque no puedan definirla en términos precisos como no se puede definir el amor, reconocerán la necesidad de orientar a otros hacia el sentido, pero jamás tratarán de imponer su paisaje a quienes no lo reconozcan.

Y así, coherentemente con lo enunciado, declaro ante ustedes mi fe y mi certeza de experiencia respecto a que la muerte no detiene el futuro, que la muerte, por lo contrario, modifica el estado provisorio de nuestra existencia para lanzarla hacia la trascendencia inmortal. Y no impongo mi certeza ni mi fe, y convivo con aquellos que se encuentran en estados diferentes respecto del sentido, pero me obligo a brindar solidariamente el mensaje que reconozco hace feliz y libre al ser humano. Por ningún motivo eludo mi responsabilidad de expresar mis verdades aunque éstas fueran discutibles por quienes experimentan la provisoriedad de la vida y el absurdo de la muerte.

Por otra parte, jamás pregunto a otros por sus particulares creencias y, en todo caso, aunque defino con claridad mi posición respecto a este punto, proclamo para todo ser humano la libertad de creer o no creer en Dios y la libertad de creer o no creer en la inmortalidad.

Entre miles y miles de mujeres y hombres que codo a codo, solidariamente, trabajan con nosotros, se suman ateos y creyentes, gentes con dudas y con certezas y a nadie se pregunta por su fe y todo se da como orientación para que decidan por sí mismos la vía que mejor aclare el sentido de sus vidas.

No es valiente dejar de proclamar las propias certezas, pero es indigno de la verdadera solidaridad tratar de imponerlas.


MÉXICO D.F., 10 DE OCTUBRE DE 1980
INTERCAMBIO CON UN GRUPO DE ESTUDIOS

Link al video: Quien muere ante de morir, no morira jamás