23 nov. 2011

Vivir viviendo

Vivir viviendo
 
Si habitando tu quimera
se te olvidan los problemas
Y a lomos de la luna
se te quedan rezagadas las angustias.
 
Si no hay nubes de mal agüero
que planeen sobre tu cabello.
Y en el suelo de tu sueño
no se esboza ni un rastro de tristeza.
 
Si, al contrario, todo es alegría
de vivir.
Y gozo de existencia imperturbable.
 
Si has sentido que puedes.
Y no solo puedes.
Es que quieres.
Y es lo que en este mundo más deseas.
 
Si todo eso ocurre
y transcurre
durante un tiempo del todo irrazonable…
 
No has tocado el cielo
Pero lo has rozado.
Y descubierto
que se puede vivir viviendo.
 
 
II
 
Y volverá el viejo mundo con sus angustias.
Sus problemas.
Nubes negras erizarán, despiadadas, tu cabello.
Y el suelo de tu sueño se hundirá
bajo el peso de una losa de tristeza.
 
Y sin embargo…
Tampoco ahora plantarás tu residencia en esa grieta.
 
Como leve y bella ave que eleva su vuelo
brotará de tu alma el vívido recuerdo de tu quimera.
 
Y así como renace la conciencia de la paz,
vuelve a morir la ilusión del sufrimiento.
 
Clavando sobre la negra dama
la límpida espada del aliento inmortal,
retrocedes el curso del rojo caudal
que ha dado muerte a la humanidad
despojándola de esperanza.
 
Abrazado fuertemente a la intención,
a tu sagrada elección de vivir viviendo,
abrirás nuevos surcos de exploración
y destilarás amor por donde quiera que vayas.
 
Susan