7 mar. 2010

Por la educación: hagámosno cargo


Amigos, lo que estamos escuchando sobre la situación de la educación es muy lamentable. Esto es algo que a los humanistas no nos sorprende. Desde hace mucho tiempo venimos alertando sobre el avance de la violencia en las escuelas y sobre el deterioro de la educación, que afecta especialmente a los barrios y poblaciones más pobres.

Hoy hay niños que comienzan a tener temor de ir a la escuela. Los estudiantes ya no van a la Universidad para formarse como persona, sino para aprobar y conseguir cuanto antes un título.
Hace 18 años, cuando los humanistas pedíamos que se destinara un 20% del Presupuesto de este país para Educación, sólo se destinaba el 10%. Hoy se destina un 6%, pero en realidad es algo menos de un 4% ya que con fondos públicos se está financiando a la educación privada, llamada concertada (que es la que hace negocio con la educación).

Los humanistas no estamos en contra de la educación privada; pero sí, de que se la subvencione con el dinero de todos cuando hay tantas carencias en el sector público. Cuando por ignorancia, intereses ocultos o mala fe se dice y se repite hasta la saciedad que la educación privada es mejor que la pública, no se dice la verdad. Llevamos años asistiendo a un proceso velado, en el que los propios responsables de defender los intereses públicos vienen detrayendo fondos y recursos de la educación pública para engordar los de la privada y así justificar su injustificable y mentirosa postura. Los humanistas defendemos la competencia, pero en igualdad de condiciones, entonces veríamos a los hipócritas que hoy hacen negocio con la educación rasgarse las vestiduras porque tienen que arriesgar su propio dinero.
Hace poco tiempo, en el interior de una librería, veía a una madre revisar los libros que compraba a su hija de 9 años, se la veía una mujer humilde que ponía cara de asombro mientras hojeaba los libros: informática, ciencias, lenguaje, matemáticas... 12 en total, me mira consternada y con impotencia me comenta que el año pasado fueron 10 y 8 el anterior. Luego, con voz apagada me dice: " y todavía no sabe leer...", " y más de la mitad de la clase tampoco sabe leer". Un caso real, vivido por quien suscribe, y que podría haber pasado en cualquier pueblo o ciudad de la vasta geografía española durante el principio del curso escolar.

Venimos constatando que este no es un caso aislado, ni el peor. Hay escuelas donde niños con 13 años leen con dificultad y nos tememos que las cosas van a ir aún peor. Si no se da un cambio de rumbo a la situación habrá más fracaso escolar, más violencia en las escuelas, una buena educación para unos pocos (los más pudientes) y un deterioro acelerado de la educación de la gran mayoría.

¿Los que nos gobiernan?... qué pena, qué lamentable, qué brutos e ignorantes. Están negociando con la educación.
Hay que exigirles, hay que recordarles que la educación no es un negocio.... Que hagan negocio con otras cosas, pero no con la educación de nuestros hijos. Esto puede tener graves consecuencias. Desatender y aislar a los jóvenes puede producir una ruptura generacional de imprevisibles resultados y esto se agrava cuando además se les cierra la posibilidad de encontrar trabajo.

Los “gobernantes” permiten que los jóvenes se adormezcan con drogas, quieren distraerlos con música y con fútbol, y dividirlos fomentando una competencia irracional entre ellos. Hay que decirlo con claridad y denunciarlo: tienen declarada la guerra contra la juventud. Para ellos, "ser joven es ser sospechoso". Esto que denunciamos hace tiempo, hoy es totalmente vigente.

En poco tiempo más van a acabar convirtiendo los colegios en cárceles donde no se eduque sino que se controle y se reprima. Los incapaces para educar reclamarán más disciplina, autoridad y sumisión. Su ceguera les llevará a activar valores morales represivos y aumentará el control hasta límites hoy impensables. Y no crean que estamos exagerando, estas cosas ya están sucediendo hoy, y curiosamente, en los países que se dicen “más desarrollados”.

Amigos, ¿la educación es un negocio? Amigos, ¿queremos más represión?

Amigos, con más disciplina, con más autoridad y más control, ¿se van van a arreglar las cosas?

Sres del gobierno, los humanistas pensamos todo lo contrario:
Queremos progresiva liberación, una educación en la tolerancia, en la tolerancia religiosa e ideológica. Queremos que la educación llegue a ser algo muy importante: queremos humanizar la educación.

¿Y los profesores, y los maestros?, ¿en qué condiciones viven? Todos sabemos que es el sector que pide antes la jubilación anticipada y también el que tiene porcentajes más altos de desequilibrios síquicos. Ellos sufren el choque de lo inoperante de los planes de educación con la experiencia directa del contacto humano con los alumnos. ¿Quién puede quedar insensible ante esta situación? Desde luego los humanistas no. ¿Y ustedes, amigos?
Lo que está fracasando es un tipo de educación, con unos valores y un modelo de sociedad caduco que no tiene en cuenta al ser humano. La educación no es un hecho aislado, está dentro del contexto social y es un reflejo de él:
Hay violencia en las escuelas, porque hay una educación violenta y porque hay un sistema violento.
Hay una educación que se deteriora porque a la gente se le está deteriorando su calidad de vida.
Hay una educación inhumana, porque hay un sistema con esas características de irracionalidad que en vez de ser útil y servir a la gente, hace lo contrario, se aprovecha de ella, la utiliza.
El sistema (quienes lo dirigen y se benefician de el) es el responsable de todo este desastre al presionar directa o indirectamente barriendo cualquier cosa que vaya en contra de sus intereses económicos.

Muchas personas sensatas se preguntarán: ¿Cómo es posible que los gobernantes no se den cuenta que lo más importante para un pueblo es la educación y la salud? Así es, no se dan cuenta, y su insansatez no podrá cambiar mientras esos irresponsables estén al servicio de la banca y del poder económico.

Los humanistas queremos que las cosas cambien. Los humanistas vamos a hacer para que las cosas cambien radicalmente. Los humanistas tenemos un gran proyecto: "humanizaremos Canarias", "humanizaremos España" y "humanizaremos la Tierra".

Ellos nos querrán confundir y dirán cosas como esta:
Es que el índice de plusvalía del coeficiente de caja en la inversión de los valores acumulados de la renta del capital retroactivo del porcentaje del IPCDFTGHI es más importante que la educación. Destinarán gran cantidad de recursos para mejorar su imagen con algún show, llámese boda, o expo o cosas así, pero no atenderán a los temas importantes: el paro, la vivienda, la salud…

Pero amigos ¡cuidado! pues la estupidez pueden tratar de contagiárnosla. A ellos no les interesa que la gente sepa, tenga conocimiento y capacidad. No, cuanto más ignorantes y aborregados más fácilmente manipulables.

Frente a todo esto los humanistas queremos destacar la función de los educadores, llevarla al más alto valor social. Que sean los mejor retribuidos, considerados, cuidados, atendidos y dotados de medios, pues ellos son los que educan a las nuevas generaciones, en manos de ellos está parte de nuestro futuro.

¿QUE HACER?

No sólo tenemos que denunciar cosas, hemos de poner en marcha acciones que contrarresten esta situación. Los profesores, los padres, los alumnos, también las organizaciones, unámonos y construyamos una fuerza social en marcha que compense y desvíe hacia otra dirección a tanta irracionalidad. Tomemos una postura activa y comprometida, desde dentro, con nosotros mismos. Y hagámoslo claramente y de forma manifiesta. Unámonos. La desunión es nuestra debilidad.