9 ene. 2012

Ayudas simples para aumentar nuestra fe interna

.... ¿Qué señal es esta del sufrimiento? es señal que algo no funciona adecuadamente.
Me gustaría que hiciéramos algún experimento sobre esto. Siem­pre que hay sufrimiento en alguna de las vías*, hay cerrazón del futuro. El futuro se cierra y lo que se pierde es FE. Cada vez que se pierde la fe en uno mismo o en otra persona, o en una situación se cierra el futuro y esta situación nos da señal de sufrimiento. Quieren que haga­mos un experimento, los que quieran acompañarme en esto, yo los guío ­como en una experiencia.
EJERCICIO N° 1.
Cierro los ojitos, ocluyo los párpados y trato de recordar el mejor momento de mi vida... listo con el ejercicio.
Ejercicio muy fácil.
Parece que en ese momento, en ese ejercicio que acaban de ha­cer, parece que Uds. recuerdan una cierta fe en sí mismos o en otra ­persona o en esa relación, o en la situación en que estaban. Uds. se encuentran como con posibilidad de hacer cosas, como que la caja res­piratoria se amplía, como que respiran puramente, ampliamente y enton­ces hay allí una imagen un poco luminosa de esta situación, de esta ­relación, donde hay futuro, las cosas se pueden hacer, se puede contar con otro y hay una gran fuerza.
EJERCICIO N° 2.
Recuerdo el peor momento de mi vida... Muy bien, es un ejercicio fácil.
Allí la respiración se hace pesada, entrecortada. Allí se ha quebrado el futuro, ya no podemos hacer lo que pensábamos, ya perdimos fe en otros o en una situación o en nosotros mismos. Se cortó el futu­ro. Quedamos frustrados o resentidos o desilusionados. Se ha cerrado el futuro, se ha cerrado la esperanza, se ha cerrado la fe. Ese es el peor momento de nuestra vida.
EJERCICIO N° 3.
Recuerdo el peor momento de mi vida y allí en ese peor momen­to de mi vida, allí, pongo fe en eso, que en ese momento se había per­dido, fe en mí mismo o fe en otro, o fe en la relación, pongo futuro...
Terminó el ejercicio. Aquellos que lograron en la imagen del pasado, esa imagen pesada, en la que respiraba mal, aquellos que lo­graron poner fe en ellos mismos o en otra persona o en esa relación, aquellos notaron que la respiración cambió y la caja se amplió, se ilu­minó el espacio, las cosas se dinamizaron de otro modo. ¡Que interesan­te!. Algunos no pudieron hacerlo. A algunos les resultó muy difícil esta práctica. Otros pudieron. Y los que pudieron comprobaron, y los que comprobaron verificaron eso, que en función de la fe y en función de la apertura del futuro, desaparece el sufrimiento.

.... Aquí hay otro punto que dice, punto 5, “puede haber proviso­rios sentidos de vida que permitan sobrellevar distintas etapas de la existencia, pero todos ellos están sometidos a esta definitiva verdad "la vida no tiene sentido si todo termina con la muerte".

Si el peor problema que estamos observando es el de la perdida de fe y la cerra­zón del futuro, ¿qué me dicen de la muerte?. Allí la cerrazón del futu­ro es total. Es el factor más grande de sufrimiento para la conciencia humana.

Es cierto que gentes muy jóvenes saben que se van a morir, sa­ben, pero claro no lo experimentan de un modo muy serio. Por supuesto que también las gentes jóvenes ven la muerte de un familiar o un ser querido, también en situaciones se enfrentan a la muerte y entonces ­surgen preguntas de importancia. Las gentes de más edad ya empiezan a considerar más íntimamente el problema.

Entretanto vamos pasando por la vida como si aquello estuviera postergado, como si fuera una idea, más que una realidad, pues claro vamos poniendo sentidos provisorios que permitan que nuestra conciencia vaya hacia el futuro. Así pues, ­preguntamos a una persona ¿qué sentido tiene para Ud. la vida?. Esta ­persona nos dirá por ejemplo, bueno, mi familia, otra persona dirá, bueno, mi trabajo, otra persona... la empresa a la que esta abocada, no es cierto. Todos podemos poner provisorios sentidos de vida y eso es correcto, eso que nos permite vivir, es lo que nos permite hacer ­las cosas, no solo para nosotros sino para otros también. Así es, todos ponemos sentidos provisorios. Es claro que no podemos convertir esos sentidos provisorios en cosas definitivas porque entonces aquello que ­nos daba dirección, si falla, nos derrumba, se cierra pues el futuro. Sucede que para mí el sentido de la vida es, supongamos, un trabajo, ­pero algo falla... y se acabó, no hay sentido. Sucede que esa hermosa relación que yo tengo con otra persona se trunca, y falla el sentido, y se derrumban todos mis valores porque he jugado mi última carta en un sentido provisional.
¿Quién está diciendo que hay que acabar con los sentidos provisionales?
Nadie está diciendo eso. Estamos diciendo que de no existir un punto fijo de futuro, los sentidos provisionales fatalmente fallan.
Está bien, gracias a ello vamos marchando. Pero así como quiero a mi familia y a mis niños, los niños van creciendo y los niños se van ale­jando y van haciendo su vida y sus cosas y esto es doloroso, esto crea sufrimiento porque las cosas van cambiando y entonces surge pues la nostalgia y todo aquello de los tiempos mejores que se perdieron y su­cede algo mas extraordinario, que aunque logre ese sentido provisional también se corta mi futuro. Sucede que toda mi vida la jugué a lograr una determinada cosa, finalmente la logré y ¿ahora qué señores?, ahora tengo que moverme hacia otro sentido provisional, en realidad es lo que hacemos todos los días, vamos siempre saltando de sentido en sentido, y en la medida en que se agota uno pasamos a otro. Está bien, esta es la mecánica de la conciencia, es correcto, nos permite vivir. Vamos pa­sando de sentido en sentido, pero sucede que cuando perdemos algo o al­canzamos algo, o cuando sabemos que no lo vamos ya a alcanzar, en to­dos los casos, en todos los casos..., el sentido provisional falla.
Esto no es tan trágico ni tan decepcionante, esta es la mecánica real de nuestra propia vida, pero, bien ¿Qué pasa con la muerte? ese es el punto. ¿Qué creo yo que pasa con la muerte?, no tanto problema con eso de las creencias, no tanta historia con eso de las creencias ni de la realidad porque según hemos visto..., con las creencias se generaban problemas ¡ajá!, y ¿por qué no podrían generarse soluciones?, bien ha­gamos un experimento:
EJERCICIO N° 4.
Imagino que estoy muriendo... en ese estado de soledad, en ese inevitable estado de soledad, dejaré este mundo y estos seres queridos y las cosas que amo. Me perderé en el absurdo de la nada para siempre... Sé que estoy muriendo, y esto es inevitable... Toda mi vida pasa como un sueño y todo aquello que busqué, y aquello por lo que luché, quedará en el pasado como un sueño... sé que estoy muriendo. Pero también sé que hay en mí una fuerza inextinguible y también sé que nada ni nadie puede interrumpir mi paso, y sé que detrás de esa vida hay una puerta abierta hacia el futuro. Sé que en mí hay una fuerza inmortal inconte­nible, hay un futuro luminoso, hay una fe, hay una esperanza, hay un crecimiento.
Terminó el ejercicio.
No importa señores las creencias particulares que tenga ca­da cual respecto a la trascendencia, estamos experimentando con estas cosas y estamos diciendo que si ustedes creen que se mueren, y si us­tedes se representan su propia muerte, cosa bastante difícil, pero mas o menos y se representan su propia muerte y creen que todo se detiene, la cosa es grave y es sufriente, la respiración se comprime, en el mismo momento en que ustedes abren una ventana hacia el futuro, la respiración cambia, el espacio se ilumina, algo crece en ustedes, la fe se alimenta, se dinamizan internamente, esas son simplemente las consecuencias de este ejercicio, basadas en registros internos, no en teorías, ¿no es cierto?. Cada cual sabe que tal hizo esa cosa. Eso es todo.
Puede haber provisionales sentidos de vida que permitan so­brellevar distintas etapas de la existencia, pero todos ellos están sometidos a esta definitiva verdad: "La vida no tiene sentido si to­do termina con la muerte".
Estas suertes de meditaciones dinámicas o ejercicios empíricos fueron propuestos por Silo en una conferencia en Madrid durante la presentación de su libro "La Mirada Interna" en 1981.

* Sensación, memoria e imaginación