24 jul. 2014

Escucha Israel… algo muy grande llora en el interior del ser humano

Quisiéramos leer los nombres de cada uno del medio millar de palestinos que han muerto. También el de cada uno de las decenas de israelíes que han perdido la vida a causa de estos ataques. Al menos saber sus nombres para poder representarlos y así acercar el único significado de lo que está sucediendo. Cada vida humana que se apaga por la acción intencional y violenta de otro ser humano es una sombra sobre la humanidad entera. Mostramos nuestro rostro adolorido a sus familiares. Ayer fueron mis parientes en los que se ensañó el horror y hoy son los tuyos, y para cada persona arrancada de la vida no habrá mañana.

Escucha Israel… no hay acto más valioso que salvar una vida humana. Bastaría detener esta arremetida. Retroceder. Volver a casa y salvar así cientos de vidas. Los brutales lanzamientos de cohetes a población civil por parte de Hamas no justifican una respuesta de la misma calaña del Estado de Israel.

Este ataque desproporcionado en Gaza está afectando seriamente la moral del mundo. Además se da pie para que pequeños grupos envenenados de resentimiento traten de teñir de odio el pacifismo que se levanta en la población mundial.
Renunciamos a todo bando que proclame un ideal más alto que la vida y a toda causa que, para imponerse, genere sufrimiento y negamos todo derecho a la acusación que provenga de un bando en cuya historia (cercana o lejana), figure la supresión de la vida
Si algo enseñan estos países, es que la contradicción entre los pueblos si no se resuelve en tiempos de paz, ésta escala hasta manifestarse en muerte y destrucción. Si algo nos están enseñando, es que lo que tenemos pendiente hay que resolverlo ahora y no cuando ya sea tarde.

No sacamos nada con culpar al bando contrario por las muertes que ocasionamos. La vida de los míos es tan sagrada como la vida de los otros. Lo sabemos, en el fondo de nosotros lo sabemos, y por eso necesitamos justificarnos y excusarnos de la responsabilidad de las muertes que causa el bando con el que se nos identifica.

Detener la violencia, nunca es tarde y siempre salvará vidas que se pierden por cada día que los combates continúan. Naciones Unidas con todos sus defectos, es lo mejor que tenemos para la coordinación mundial. Someterse a sus dictados enaltece a los pueblos; aceptar sus recomendaciones y resoluciones, es lo que corresponde para avanzar hacia la paz. Comprender que ocupar territorios es también violencia y es necesario desocuparlos si Naciones Unidas así lo señala. El diálogo para un Estado Palestino es una solución posible. Reorientar la acción en esta dirección conduce al entendimiento.

El sentimiento de revancha es muy fácil de despertar. Rechacemos toda propuesta que lo alimente, y recojamos todas aquellas que hagan crecer el acercamiento, la unión y la humanización.

Busquemos el dialogo intercultural al interior y en el exterior del Medio Oriente.
Un alto al fuego inmediato por ambos bandos.

Parar de inmediato los asentamientos declarados como ilegales por Naciones Unidas; además de la formación y el reconocimiento de un Estado Palestino.

Reconocimiento de la existencia de ambos países, tomando como base de las negociaciones, la frontera de 1967.
Aceptar como mandatos vinculantes las decisiones de las Naciones Unidas.

Firmar un tratado de paz permanente entre ambos países.


Tomás Hirsch, Dario Ergas, Rafael Edwards, Dani Horowitz, Roberto Blueh, Ramón Rojas.