11 mar. 2012

Reconciliación: texto + audio + video



LA RECONCILIACIÓ/LA RECONCILIACIÓN

LICENCIA CREATIVE COMMONS 2.5
Año: 2008
Formato: Audio
Duración: 11:55 min.
VO: castellano / catalán
Género: meditación, experiencia guiada

Autor del texto: Guillermo Sullings
Adaptación: Paco Martínez, Raúl Woo, Xavier Batllés y Anna Oliva
Locución castellana: Paco Martínez
Traducción y locución catalanas: Anna Oliva
Producción de la banda sonora, arreglos, edición de audio, programación, xiulet y guitarra eléctrica: Xavier Batllés
Llaúd árabe: Martí Garcés
Asistente de grabación: Raúl Woo
Grabado, mezclado y masterizado en BITSTUDI de Barcelona, en la primavera de 2008, por Xavier Batllés



La reconciliación

Ahora comienzo por evocar aquella situación que me genera resentimiento… tal vez una afrenta… una traición… una frustración… un rechazo.
Voy evocando aquello que pasó... aquello que me hicieron… aquello que no hubiera querido que pasara… aquello que me dejó marcado.
Recuerdo la situación… repaso cuántas veces en mi vida la he recordado… una y otra vez… como una herida que no cierra.
Es como una espina que se clavó en mi cuerpo y no pudo ser expulsada… una espina que sigue doliendo… como un objeto extraño dentro de mi cuerpo… un objeto que me produce malestar y tensión.
Trato de encontrar ese objeto dentro de mis entrañas… en algún rincón de mi cuerpo… me voy acercando a ese lugar de mi cuerpo... como si mis ojos pudieran recorrer mi cuerpo por dentro... me voy acercando al lugar donde quedó alojado ese objeto extraño y dañino… poco a poco comienzo a observarlo… como si me atrajera.
Es una esfera oscura y áspera... de un material vidrioso, de contornos irregulares y afilados... me acerco tratando de mirar dentro… pero apenas distingo unas sombras deformes.
Voy agudizando la visión y comienzo a ver unas siluetas dentro de la esfera… según el ángulo desde el cual las miro aparecen deformadas por efecto de las paredes irregulares… a veces las siluetas se agigantan o se deforman en ciertas partes.
Hago un esfuerzo para ver mejor...
Ahora reconozco en esas figuras deformes aquellas personas relacionadas con esa situación que me provocó resentimiento… sus rostros se ven distorsionados... sus risas, exageradas… sus gestos, estereotipados. Como actores monstruosos en un patético escenario... cuanto más los miro, más aceleradamente se mueven… y más vibra esa esfera lacerando mis entrañas.
De pronto alejo mi mirada... rechazo el magnetismo... y tomo distancia de esa horrible esfera. Vuelvo a verla como lo que es… un objeto extraño y dañino dentro de mi cuerpo.
Quisiera despojarme de ella para siempre…
Quisiera curar mis heridas…
Quisiera dejar de sufrir.
Aparto mi mirada de la oscura esfera y comienzo a mirar hacia lo alto… como pidiendo ayuda… y ahora espero… solamente espero…

Al poco tiempo, desde lo alto, veo bajar un haz de luz que se acerca hacia mi lentamente… al acercarse se va transformando en un brazo luminoso que introduce su mano en mi cuerpo suavemente… Lenta y cálidamente atraviesa mis entrañas hasta llegar a la oscura esfera. La toma con sus dedos y la va sacando muy despacio de mi cuerpo llevándola hacia lo alto.
A medida que asciende la mano luminosa, la esfera se va diluyendo por efecto de la luz, hasta desvanecerse por completo... siento un gran alivio dentro de mi cuerpo y sosiego en mi corazón….
Permanezco unos minutos en calma, como cuando un paciente recién operado se está reestableciendo... en paz... agradeciendo en mi interior...

Pasados unos instantes, elevo la mirada, y veo que comienza a bajar una nueva esfera, esta vez, transparente y luminosa…
La esfera se me va acercando… hasta incluirme dentro de ella… como una inmensa burbuja luminosa... que comienza a transportarme por el aire, como si fuera una nave espacial.
Voy volando suavemente en la esfera luminosa… con una serena alegría y una inmensa paz…
Siento que me he curado de un antiguo mal.
Voy sobrevolando el mundo en mi esfera cristalina… voy acercándome a una ciudad… me desplazo lentamente sobre ella… alcanzo a ver una gran plaza con mucha gente caminando.

Desciendo un poco más… distingo entre la gente los rostros de quienes alguna vez me causaron daño… aquellos a quienes yo culpaba de mi resentimiento y frustraciones.
Pero ahora los veo de otro modo… más proporcionados… los veo con sus defectos y virtudes… con sus afectos… con su sufrimiento... sus aciertos y sus fracasos, con sus expectativas y su desaliento…
De pronto, entre la muchedumbre alcanzo a ver otro rostro conocido… soy yo mismo... en la época de mis desencantos, cuando ocurrió aquello que me dejó esa huella…
Me veo a mi mismo como uno más en esa concurrida plaza... alguien con sus virtudes y sus defectos... con sus aciertos y sus fracasos… con sus expectativas y su desaliento…
Mi esfera cristalina se posa sobre el suelo, se abre una compuerta y salgo a caminar... me cruzo con aquellas personas que, según mi memoria, me causaron daño... y las veo como a cualquier otra persona, ni mucho mejor, ni mucho peor…
Camino unos pasos más y me encuentro conmigo mismo cuando era más joven... cuando ocurrió aquello... nos detenemos frente a frente… nos miramos a los ojos… y nos damos un fuerte abrazo... Miramos juntos hacia el cielo... y subimos a la esfera cristalina… para retomar el vuelo por el espacio luminoso de la reconciliación.

Aclaremos nuestra mente y nuestro corazón liberándonos de todo resentimiento con nosotros mismos o con los demás, para que nuestra mente y nuestro cuerpo estén más livianos y nuestras acciones estén libres de todo sufrimiento.