19 jul. 2009

Honduras y los EE.UU. Por Luis Ammann*

Parte I
Hemos recibido muchas preguntas sobre la participación de los Estados Unidos en el golpe a la democracia en Honduras, el poder real del presidente Barack Obama y el interés de la gran potencia en ese país centroamericano. Las contestaremos en dos partes.

Sabemos que al término de la Segunda Guerra Mundial contra el nazismo y sus aliados, comenzó el enfrentamiento entre los aliados triunfantes, todos contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). La designación de “fría” para esta verdadera guerra hace relación a que no hubo enfrentamientos directos, frontales, entre las superponencias, sino que se enfrentaron a través de otros actores. Como en una partida de ajedrez, los imperios movieron sus piezas en Corea (enfrentados el sur y el norte), en Vietnam (también norte contra sur) y en muchas escaramuzas menores, no sólo en Asia sino en Africa y América Latina. Los Estados Unidos se enfrentaron con pueblos débiles que recibieron el apoyo logístico de la URSS -no de tropas- y no pudieron ganar. Las derrotas militares de los norteamericanos han sido un trauma que se actualiza ahora en Irak, Afganistán y Pakistán.

Parte II

Cuando los hechos son dispersos es más difícil ver la relación que tienen entre sí, descorrer el velo que los cubre, advertir el esquema que los emparenta. ¿Qué tienen en común, por ejemplo, Haití, Venezuela, Honduras? El 11 de abril de 2002 el presidente de Venezuela, elegido democráticamente, Hugo Chávez Frías es secuestrado -se dice al pueblo que renunció pero es falso- se lo traslada a un cuartel y asume un presidente de facto. Chávez representa, para los norteamericanos, la posibilidad de una nueva Cuba en América Latina.
(*) Luis Ammann es periodista y miembro del Movimiento Humanista en Argentina.